Dìa del Escritor- I : Un libro es un Libro aunque sea malo por Orlando barone Escritor y Periodista argentino contemporàneo
¿Se puede dedicarle una carta abierta al libro y ser disculpado por la demagogia? Porque voy a decir algo obvio y tonto: que el Libro es algo bueno aunque sea malo. Que hasta vacío o sólo con sus tapas y adentro las páginas en blanco, produce respeto por simple roce de la mirada o de la mano.
Aumentaré la apuesta: es tal la sacralidad del libro que no ha podido ser desacralizado como lo son la mayoría de las cosas en esta época donde ni la religión se salva. Si no, no se explica que haya gente rica que instale en sus casas bibliotecas con falsos libros que lucen en el lomo títulos de obras famosas y adentro son huecos.
Aún quemado o prohibido, el libro potencia su resistencia. Es un símbolo cultural de mayor peso que cualquiera: Bradbury no eligió quemar cuadros ni partituras para contarnos cómo se destruía la memoria del mundo. Eligió quemar libros.
Por eso si ese más de un millón de personas que, según dicen, asistieron a la Feria del Libro de Buenos Aires, no hubieran comprado ni medio libro y únicamente hubieran paseado entre los stands comiendo pochoclo, igual el secreto poder del libro las hubiera inoculado a su pesar. Uno pasa muy bruto cerca de un libro y ya al pasar es un bruto más leve, no en el conocimiento, sino en el deseo de leer aunque nunca lo cumpla. Es que el deseo de leer es ya un adelanto, como lo es el deseo de hacer el amor aunque no se realice. Es cierto que ningún libro de alta categoría literaria hizo apiñar multitudes para la firma de ejemplares como otros de alta publicidad colectiva. Ya que uno de los mayores éxitos fue la presentación de un libro sobre ángeles de vanina, ex integrante de Gran hermano, todavía no incluida como aspirante a premio Nobel. Lo mediático se impone a lo académico. Hoy ningún escritor hace su fama en el aislacionismo o en la soledad del recogimiento. O zapatea y baila o sólo lo leen los parientes. Donde hubo muchísima gente, seguramente merecida, es en la presentación del libro de la escritora-actriz Araceli González. Y está bien el libro no se muere por eso.
Podría haber dicho, pero no quisiera ser burlón, que la gente que salía de la feria se cruzaba y visitaba el zoológico que está enfrente, haciendo doblete en un solo paseo. Y que así como compraba un libro también compraba galletitas para darles a los monos. Pero no lo dije.
Porque el libro nos merece respeto aunque nunca leamos más que un librito prospecto de esos que acompañan a los celulares tan sofisticados, que leerlos lleva más tiempo que leer La Metamorfosis de Kafka. La feria es una feria de vanidades, pro también de creación humana. Por eso Sabnater, Monsivais y Skármeta, como Lanata y Dolina fueron celebrados. Y Cortázar sigue siendo uno de los más solicitados.
Como dije al principio: un libro es bueno aunque sea malo.

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