viernes, 9 de marzo de 2007

Jean Baudrillard, uno de los mayores críticos de la cultura del siglo XX


El 6 de marzo falleciò Jean Baudrillard, sociólogo, crítico de la cultura, el último de los epígonos de un pensamiento francés agonizante, que comenzó siendo un discípulo de los maestros de los años 60 del siglo XX, como Roland Barthes, y terminó encerrándose en una bizantina torre de cristal que lo alejó de la realidad vertiginosamente. Baudrillard fue uno de los creadores de la revista «Utopie» (1967/1980), y su obra comenzó siendo una crítica de la sociedad consumista. «Le syst_me des objets» (1968), «La société de comsommation» (1970), «Pour une critique de l´économie politique du signe» (1972) y «L´effet Beaubourg» (1977) fueron ensayos relativamente originales, en la estela de los epígonos de la Escuela de Fráncfort.
Profesor universitario poco estimado por sus pares, Baudrillard comenzó a alejarse de la realidad inmediata a partir de los años 80 del siglo pasado. Lejos ya del empirismo marxista, comenzó a publicar ensayos siempre más paradójicos, elaborando una magra teoría del «simulacro» y la «hiperrealidad», a partir de una sentencia celebérrima: «El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es lo verdadero». A partir de ese elogio personal del relativismo absoluto, Baudrillard no llegó a construir una teoría crítica, a la manera de la «deconstrucción» de Jacques Derrida, su contemporáneo. Baudrillard se adentró por un bizantino camino sembrado de paradojas, que hicieron las delicias de un público siempre más exiguo.
Profecías fallidas
¿La realidad? Una impostura, «creada» por los medios de comunicación. ¿Los medios de comunicación? Unas maquinarias ciegas y sonámbulas, inventando una realidad ficticia. Avanzando por ese vidrioso terreno, y obsesionado con «interpretar» la realidad, Baudrillard terminó por perderse en la oscuridad de sus teorías.
Es legendaria su primera profecía: no estallaría la primera Guerra del Golfo. Cuando estalló y fue ganada por las tropas de una coalición militar de la que formaba parte España (Felipe González), Baudrillard publicó su famoso ensayo afirmando que, en verdad, la guerra «no había existido»: todo era pura realidad virtual de los gigantescos medios audiovisuales. Había una paradoja trágica e irónica en sus sucesivas profecías. Con motivo del atentado del 11-S, publicó en «Liberation» un celebérrimo artículo culpando a los EE.UU. de su suerte atroz, en estos términos: «La insoportable superpotencia norteamericana ha fomentado toda esta violencia infusa, esta imaginación terrorista que, sin saberlo, nos habita a todos».
El mes de mayo de 2005, Baudrillard publicó en «Liberation» el último de sus artículos proféticos: pidiendo el no de Francia al proyecto de Constitución europea. El ensayista afirmaba que el no francés era «una respuesta y un desafío a un principio hegemónico que viene de arriba». En este caso, Baudrillard acertó. Los franceses votaron no. La construcción política de Europa se precipitó en una de las crisis más graves de su historia y Francia se hundía un poco más en el letargo de sus ideas muertas.





"Vivimos en un universo frío, la calidez seductora,la pasión de un mundo
encantado es sustituida porel éxtasis de las imágenes, por la pornografía de
la información, por la frialdad obscena de un mundo desencantado."

Jean Baudrillard
20 de julio de 1929 /Reims - 06 de marzo de 2007/Paris



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